CONSIGNA FINAL DE CUARTO DE E.S.O.

CONSIGNA FINAL REALIZADA POR LOS ALUMNOS DE CUARTO DE ESO

Ha llegado el día en el que toca despedirnos de la que ha sido nuestra segunda casa durante trece largos años.

Parecía que nunca iba a llegar este día. Cuando éramos pequeños veíamos a los mayores por los pasillos, queríamos ser como ellos, queríamos ser mayores.

Poco a poco, y casi sin darnos cuenta, hemos ido creciendo hasta convertirnos en esos alumnos a los que tanto admirábamos, pero lo que no sabíamos era toda la responsabilidad que ello conllevaba. Tener que estudiar hasta largas horas de la noche, trabajos interminables durante fines de semana, semanas de exámenes que parece que no van a acabar nunca…

Pero, no os asustéis, que todo esto vale la pena, todo el esfuerzo se ve recompensado, el último festival, el viaje a Londres… te das cuenta de que todo esto forma parte de tu vida, y que todos juntos somos una gran familia.

A los tres años comenzamos la aventura sin saber lo que significaba, ni la cantidad de momentos que íbamos a vivir con esos niños con los que entonces compartíamos, despreocupadamente, los punzones y las plastidecor.

A las profesoras de infantil  (Marisa, Maribel, Sofía y Olaya) que nos enseñaron los números y el abecedario les debemos todo lo que somos ahora.  La mejor época y de la que mayor recuerdo tenemos, la empezamos a los seis años, con los primeros deberes y controles que hacían prever lo que se nos venía encima.

El primer ciclo de primaria, en el A temíamos la hora de recitar las tablas de multiplicar y los interminables cuadernillos de castigo de Chus, aunque Marta fue muy buena sustituta los meses que faltó. Los del B podríamos contar un montón de anécdotas que recordamos de la hermana Vicenta: los chicles en la frente, la caligrafía antes de educación física y las collejas… En el C nos acordamos de Begoña, sus clases de música y sus afonías que duraban todo el cuso.

Subimos al tercer piso del colegio y con él un nuevo ciclo, en tercero y cuarto nunca olvidaremos a Asun que decía que éramos unos soles por mucho que la hiciéramos enfadar, a Anuncia de quien, pese a sus gritos, guardaremos un gran recuerdo y a Mari Paz, que los pocos ratos que pasaba en clase siempre estaba riendo.

Nuestros dos últimos años de primaria los pasamos primero con Sheila y después con Margarita que nos preparó un montón en inglés y lengua además de ser como una madre con nosotros, con los chistes malos de Paco y aún ahora seguimos sin saber cómo Maricarmen podía soltar esa retahíla de “ratatatatatas” a la vez que calculaba.

Además de todos los que no fueron nuestros tutores pero tendrán un hueco en nuestra memoria: Cristina, Cristina, Conchita, Cristina, Rosa, Grani, Carmina, Raquel, Emilio, María Jesús, Mercedes. Aunque ellos han cambiado con nosotros, unos se han ido y otros han llegado para realizar la importante labor de educar a unos niños que dentro de no tantos años se lo agradecerán como hacemos nosotros ahora.

Llegó la hora de entrar a la ESO y volver a ser los pequeños del recreo, después del verano del estirón que pasamos muriéndonos de nervios por saber con quién íbamos a ir a clase y, lo más importante, si de verdad iba a ser tan duro como nos lo pintaban.

Ya mezclados en nuestras nuevas clases, no tuvimos ningún problema gracias a Astrid que se convirtió en una madre, durante dos cursos, para una clase de A que no hacía más que meterse en líos.

Eva, pequeña pero matona, quien con los años ha ido relajando su tono de voz, aunque siempre fue una gran tutora para primero B. Ahora vemos lo buena persona que es, la cantidad de cosas que hemos aprendido con ella y lo que nos ha apoyado.

Mari Luz, la tutora de aquella clase tan rebelde de primero C que tanto le quería  pero también nuestra orientadora y, por qué no decirlo, una segunda madre en la que siempre podréis confiar.

Al llegar a segundo ninguno nos podíamos imaginar que Miguel Ángel llegaría a ser director, madre mía, ahora sí que impone. Además de ser buen profesor ha sabido dirigir un colegio y mejorarlo hasta convertirlo en a bilingual school.

Mientras él A seguía con Astrid y lengua aún resultaba una asignatura sencilla, en segundo C César pasó de ser el tutor a un amigo más con el que pasábamos divertidas tutorías y nunca dudaba en echarnos una mano cuando lo necesitábamos. Como profesor de educación física tampoco faltaron las risas por sus motes y comentarios en estos cuatro cursos, aunque los doce minutos corriendo no se van a echar de menos.

Plástica comenzó siendo una asignatura fácil y divertida en primero con Mari Carmen, poco después llegó Ana, la extravagante profesora con la que se complicó la asignatura pero aprendimos mucho.

Llegó tercero y con él Javier, y una gran cantidad de tizas que acabaron en el suelo después de sus clases de matemáticas. Gracias a Silvia, y también a Jessica, comenzamos la difícil asignatura de química y también biología; además Silvia ha conseguido hacer algo que muchos profesores intentan pero pocos consiguen, ser nuestra amiga y profesora a la vez, alguien en quien de verdad podemos confiar.

La conocimos al entrar en la ESO y nos ha acompañado durante nuestro paso por ella, Bea, lamentamos no haber podido pasar nuestro último mes en el colegio contigo, esperamos que vuelvas pronto, mientras Alejandro puede seguir sustituyéndote el tiempo que quiera. Laura, como tutora del D estos dos años le queríamos agradecer su paciencia, detrás de esa chica aparentemente callada y vergonzosa hay otra que tiene un gran corazón y nosotros la llevaremos en el nuestro.

Reyes, a pesar de que no la hemos tenido demasiado tiempo, el curso que estuvo con nosotros hizo del inglés una dura asignatura pero siempre desde el mucho cariño que nos mostró en todo momento. Tercero fue también un curso especial. El intercambio a Francia nos mostró una cara de Eva que no conocíamos y gracias a ella fue mucho más fácil desenvolverse en francés.

Volvimos a separarnos al tomar la difícil decisión de encaminar nuestros estudios hacia cada una de las opciones, dejamos atrás unos compañeros que llevaban con nosotros ya tres años para volver a coincidir con algunos de nuestros amigos de la infancia en primaria.

Los de letras y tecnología tuvimos la suerte de que Esther nos contara sus inquietudes y sus experiencias de mundo, entre charla y charla en las clases de francés y latín le hemos cogido mucho cariño. Los de biología se enfrentaban a una gran tutora y había que estar a la altura, aunque habíamos conseguido esquivarla durante toda la ESO, había llegado la hora de conocer a Larisa y ver si todo lo que se decía de ella eran solo mitos o realidad. Ahora sabemos cómo es de verdad y nos gustaría haberla conocido antes, la echaremos de menos.

Rosa, tutora de C, y una profesora que nos ha enseñado a ver el mundo de una manera diferente, aprendiendo de las causas y previendo las consecuencias de los acontecimientos podemos cambiar las cosas, de ella aprendimos que todo es posible si lo intentas.

Si en tercero no tuvimos suficientes clases de Matemáticas, algunos quisimos pasar otro año más con Javier en Física con sus chistes científicos, de los cuales no entendíamos la mitad pero nos reíamos igual.

Aunque no todos lo hayan tenido de profesor, el D ha tenido la oportunidad de contar con Antonio y sus vaciladas, pese a ellas se hace de querer. Patricia que viniste como sustituta de Reyes y te has quedado con nosotros para hacernos mejores personas. Con José aprendimos a reflexionar, pero siempre con una sonrisa en la cara. Francisco nos llevó dos cursos en música, nos enseñó a tocar el xilófono y nos hizo ponernos nerviosos al tener que tocar delante de toda la ESO en el concierto de fin de curso, además se ha esforzado en cada festival para que todo saliese bien y eso se lo tenemos que agradecer.

Ana Julia solo nos ha llevado a todos en primero, este último año ha sido profesora de matemáticas de C. ya no nos acordábamos de tu buen humor y tu sonrisa permanente hasta que volvimos a coincidir en Londres donde, gracias a tu magnífico inglés, pudimos entender a nuestros peculiares guías y hacer del viaje una experiencia inolvidable.

Carlos y Carmen no nos han llevado como alumnos, sin embargo sí que hemos coincidido y no habéis dudado en ayudarnos a pesar de no conocernos si teníamos alguna duda. Además, por lo que dicen nuestros compañeros de otros cursos, sois unos profesores geniales con los que aprender y pasar un buen rato. Héctor y Diego se fueron, no sabemos por qué, pero estéis donde estéis, que sepáis que os echamos de menos y que nos hicisteis pasar unos ratos inolvidables, Héctor nos transmitió su gusto por el espacio y las estrellas y Diego nos introdujo en el mundo de la tecnología, que algunos tanto hemos necesitado este último año.

Mónica y Belén entraron de prácticas al centro pero, enseguida conectaron con nosotros y se hicieron con el control de las clases. Mónica nos ayudó mucho con las matemáticas y Belén nos dio clases de inglés, ahora, como Merche no hay ninguna, gracias Merche por toda la ayuda que nos has prestado, lo mucho que te preocupas por nosotros durante todo el curso y el apoyo prestado en los festivales y el viaje a Londres, todo ello sin perder la sonrisa.

No éramos conscientes a principio de curso de lo poco que faltaba para salir del colegio, este curso se ha pasado realmente deprisa. Al echar la vista atrás vemos un montón de recuerdos. Podemos comprobar que, aunque hubo algún mal trago en trece años por los suspensos y las angustias por los exámenes, este colegio con sus alumnos, profesores, aulas, recreos… nos ha dado mucho.

Dejamos atrás una etapa, una fantástica etapa de nuestras vidas en la que hemos aprendido a elegir cuál será nuestro camino en el futuro, ahora toca salir fuera y demostrarle a todos que hemos tenido los mejores profesores que se puede tener. Nos despedimos diciéndoos gracias, a vosotros y a nosotros, que llevamos trece años aquí, algunos se han ido, otros han venido más tarde, pero al fin y al cabo, hemos vivido juntos y esperamos conservar estas amistades para toda la vida, a pesar de que al año que viene nos separemos y cada uno se vaya a un instituto.

A los de primero, segundo y tercero os decimos que os queda poco, menos de lo que esperáis. Esforzáoslo y dadlo todo porque de lo que no hagáis este año, os arrepentiréis cuando os vayáis. No tengáis miedo, cuarto no es un curso muy duro, solo tenéis que ser constantes y hacer caso a los profesores que os decimos con total seguridad (y ahora que no nos oyen) que aunque a veces parezcan pesados con tanto: ¡Estudia! ¡Estudia! ¡Estudia!, lo dicen por vuestro bien y porque os quieren.

Gracias Josefinas por todo lo que nos habéis enseñado durante todos estos años, por todos los valores de justicia, amor y perdón que día a día os esforzáis en inculcarnos. Gracias Josefinas porque habéis formado parte de nuestras vidas todos estos años y porque, estamos seguros de que siempre lo haréis. Gracias Josefinas por habernos aguantado a pesar de haber metido la pata hasta el fondo. Gracias Josefinas y hasta siempre.

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