DIARIO DE UN VIAJE A LA NIEVE

MARTES 7 DE ENERO

Nos levantamos todos muy pronto y estábamos muy nerviosos.  Nos acercamos a la puerta del cole y nos volvimos a reencontrar con los compis, aunque a las cinco y media no es que hubiera muchas ganas de juerga, pero sí que teníamos ganas de irnos y pasar una semana sin clases.

Subimos al autobús,  todos medio empanados pero sabiendo lo que se nos venía encima. Todo el viaje cantado se nos hizo corto y los nervios ya se dejaban notar.

¡Por fin llegamos a nuestro ansiado destino! Estaba chispeando. Entramos corriendo a nuestras habitaciones y nos deshicimos de nuestro equipaje. Subimos a las camas de arriba y comprobamos que cabíamos tod@s. Nos pusimos las  4 G (Gorro- Guantes- Gafas- Grema).

Bajamos a las pistas, nos repartieron los cascos y fuimos a por las botas y los esquíes, y ya nos estaba esperando el que sería nuestro profe durante los próximos días. Se llamaba… CANDI (Cándido). Fueron dos horas muy intensas ya que había gente que no era capaz de mantenerse sobre los esquíes. La cuña no es que nos saliera muy bien, excepto a Ali que ya sabía esquiar y a Diego que le salía bastante bien, y ya no hablemos de la dichosa escalera, con la que nos llevamos cada tozolón…

Terminamos las clases y tuvimos esquí libre. Bajamos a comer, con la intriga de la comida, todo el mundo esperaba macarrones hasta que PAM!!!! Apareció una sopa de espinacas con queso que no se comió ni el que más hambre tenía.

Volvimos a hacer esquí libre. Después bajamos al albergue, por fin nos quitamos las botas y estuvimos hablando de los horarios. Nos duchamos e hicimos dos talleres: hicimos un llavero de Pepe y llenamos un globo de harina.

Ahora sí, cenamos macarrones y estofado, eso sí que estaba bueno.

Antes de ir a “dormir” hicimos un juego que consistía en descifrar un mensaje utilizando la memoria, ya que necesitabas memorizar los distintos signos

MIÉRCOLES 8 DE ENERO

A las 7:45 nos vinieron a despertar suavemente: a unas tirándonos del saco y a otros tocándonos  los pies. Teníamos solamente  15 minutos para disfrazarnos de esquiadores y subir a desayunar. Nos volvimos a calzar las botas y esperamos al bus que nos subía a la estación. Volvimos a tener clase con Candi excepto Emilio, que como ya sabía esquiar le subieron a otro grupo.  Nos enseñó a subirnos en un remonte en el que unos se caían al subir, otros al dejar el remonte o al bajar.

Nos enseñó también a subir a la pista los PRÍNCIPES DE ASTURIAS en la que había que hacer cuña nada más salir, y solo consiguieron llegar arriba vivas cuatro personas.

Terminó la clase y repetimos lo que hicimos el día anterior.

Al final, nos quitamos las botas y guardamos los esquís y tuvimos una breve reunión para saber lo que íbamos a hacer. Nos duchamos e hicimos juegos de broma: la maquina agrandadora con un vaso de agua en la cara para David, las princesas con agua para Dani, los gorilas y Emilio gritando solo, el ligar en el bar con tortazo para Raúl, el soplar a un mechero y cola-cao por la cara para Carlos y Jorge y la manta y Diego

Preparamos un juego entre nosotros: el ”KILLER”. Tenías que matar a la persona que te saliera en un papel, en el lugar que te saliera y con el objeto que te saliera y todo con un solo testigo.

JUEVES  9 DE ENERO

Esta vez la alarma sonó a las 7:00 para que cada cual volviera a su cuarto, pero no duramos mucho despiertos y nos quedamos fritos, así que a las 7:45 nos vinieron a despertar. Y a repetir lo de días anteriores, a disfrazarse, desayunar, las 4 G, las botas y esquís y al autobús.

Otra vez clase con Candi que cada día se reía más con nosotros, yo diría que más bien de nosotros. Repasamos lo aprendido y subimos a otra pista nueva, la noria, que recibe el nombre porque los remontes no paran. Estábamos en clase y bajó Ana toda decidida a no frenar. Se intentó agarrar a Carlos para frenar pero con poco éxito. Carlos cayó sobre el siguiente y el siguiente sobre el siguiente… la caída paró cuando llegó a Ali pero Ana seguía descendiendo, aunque tirada en el suelo. Se llevó por delante a Ali y esta a Isa y esta a la siguiente hasta que ya no quedó más gente. Menos mal que la clase terminó y pudimos descansar y no tuvimos que bajar al albergue esquiando a la hora de comer.

Y bien SORPRESA!! Para comer había arroz.

Otra vez a esquiar. Cuando terminamos la bajada fue mejor, ¡solo un “muerto” en la guerra!

Reunión y ducha y de visita a la Galería Comercial. Compramos chuches, recuerdos… y pasamos un rato divertido entre todos. Volvimos a cenar y hoy había sopica calentica.

Al terminar fuimos a una “fiesta” en un bar con música y una consumición hasta las 00:30

VIERNES 10 DE ENERO

Nos levantamos un poco antes que el resto de días, había que recoger todo lo que habíamos tirado, que no era poco. Nos disfrazamos y subimos las maletas. Desayunamos, las botas y los esquís y otra vez a subir a la estación. Las dos últimas horas con Candi se hicieron eternas. Estábamos ya todos petados, nos dolían las espinillas, los gemelos… pero aprendimos a hacer la Chus y girnaldas.

Devolvimos los esquís y de vuelta al albergue a comer lentejas y unos deliciosos sanjacobos con patatas.

Devolvimos las botas y nos despedimos de la estación y del autobús que nos acercaba. Y llegó la hora de volver a casa. Una eterna siesta invadió el autobús.

Cuando llegábamos a Zaragoza no sabíamos qué hacer, si alegrarnos porque íbamos a dormir o llorar porque teníamos que volver a la rutina. Algo nos quedó claro: no todo el mundo vale para el esquí.

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