ENTREVISTA A NUESTRA EX ALUMNA AMAYA RANDO ZALDUENDO, PREMIO NACIONAL A LA EXCELENCIA EN EL RENDIMIENTO ACADÉMICO UNIVERSITARIO

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Amaya Rando, licenciada en Veterinaria y antigua alumna del Centro, ha tenido el máximo reconocimiento a su expediente, ya que obtuvo el primer premio a la excelencia en el rendimiento académico en su especialidad, Veterinaria.

– ¿Cómo recuerdas tus años en el colegio?

– Pasé 12 años en el colegio, desde los 4 a los 16 años. Echando la vista atrás diría que mis recuerdos del colegio son muy buenos, aunque por supuesto hubo sus más y sus menos. Pero, ¿quién no ha reñido con sus amigos o ha pensado que algún profesor le tenía “manía”? Un poco más en serio, aún conservo muy buenas amigas de mi paso por el colegio y muy buen recuerdo de muchos profesores que me acompañaron desde Infantil hasta la ESO. Profesores que me han enseñado no sólo cosas, sino que también me han transmitido valores como la responsabilidad, el esfuerzo y también la solidaridad y el intentar hacer del mundo un lugar mejor. Recuerdo con cariño los festivales de Navidad, de San José, la Verbena, las excursiones de fin de curso…. También las consignas, las celebraciones con José y los meses de mayo en los que llevábamos flores. Y si me concentro un poco, aún noto los picores del uniforme y el calor que nos daba en verano, jeje. Sé que el colegio ha cambiado mucho y posiblemente no conozca a una buena parte de los profesores, pero aún ahora, sigo refiriéndome a Josefinas como “mi colegio”.

– ¿Cuáles son tus aficiones?

– Durante mis años de colegio jugué a baloncesto, no era muy buena, pero estaba con mis amigas, hacía deporte y procuraba esforzarme cada vez un poco más. Me sigue gustando mucho, pero dejé de entrenar cuando empecé la universidad y ahora sólo echo alguna “pachanga” de vez en cuando. Me gusta también mucho la montaña, tanto en invierno como en verano, para esquiar, hacer raquetas por la nieve o senderismo. Y desde pequeñita leo mucho, de hecho leía antes mucho más por eso de la falta de tiempo, pero procuro que siempre haya una buena novela en mi mesilla. Y me encanta trabajar con niños y adolescentes. Desde los 18 años soy monitora de tiempo libre y casi todos los veranos me he ido al menos una semana de campamentos con uno u otro grupo de tiempo libre. Pertenezco a un grupo de jóvenes de una parroquia franciscana y he acompañado a algún grupo de jóvenes, y ahora hemos empezado un proyecto de educación en valores en el tiempo libre con adolescentes con el que estoy muy ilusionada.

–  ¿Siempre supiste que querías ser veterinaria?¿Por qué lo elegiste?

– La verdad es que no. Sabía que me gustaba mucho todo lo que tenía que ver con la rama biológica y lo relacionado con trabajar en un laboratorio. De pequeñita decía que quería ser investigadora aunque creo que no sabía muy bien lo que significaba eso. Cuando empecé la universidad no existía Biotecnología como carrera entera, sino que empezabas una carrera afín y luego te pasabas a Bioquímica, por lo que empecé Veterinaria con idea de cambiarme. Pero la carrera me encantó, me parece una carrera muy completa porque estudias anatomía, cómo funcionan los seres vivos, cómo les afectan las enfermedades y también aprendes mucho sobre los procesos de la industria alimentaria. Así que me decidí a terminar Veterinaria y como me seguía gustando el mundo del laboratorio y la investigación, durante la carrera empecé a colaborar con un laboratorio de genética y tras licenciarme comencé con el doctorado en ciencias biomédicas.

– ¿Cómo te sientes al saber que tu expediente ha sido el mejor de España en tu disciplina?

– La verdad es que fue una alegría muy grande. No me lo esperaba y cuando me lo dijeron no me lo creía, casi me echo a llorar. No es algo que te propongas conseguir, sino que llega a posteriori. Cuando empecé la universidad ni sabía que existía este reconocimiento, yo iba a clase, participaba en las prácticas, llevaba los apuntes al día y procuraba ir estudiando para no tener que darme un empacho cuando llegaban los exámenes (y aun así, me los di). Me gustaba hacer las cosas bien, no confiarme en que ya me sabía casi todo y luego al hacer los exámenes los nervios no me solían jugar malas pasadas. Así que fui sacando muy buenas notas y me presenté. Supongo que ha sido un reconocimiento a la responsabilidad, el trabajo bien hecho, la constancia y la perseverancia. Pero no sólo de esos 5 años, sino de toda la etapa escolar, porque muchos de esos hábitos se adquieren de pequeño, durante Primaria y Secundaria, y a mí entre mi familia y el colegio me los transmitieron.

– ¿Qué consejos les darías a los alumnos de secundaria para triunfar en sus estudios?

– Esta pregunta me recuerda a las técnicas de estudio que nos daba la hermana Blanca, jeje. Sé que muchos alumnos se plantean para que sirve esto que me tengo que estudiar, que no lo necesitan para lo que quieren ser de mayores, y se desmotivan. Les diría que intentaran encontrar una motivación, porque motivados las cosas cuestan menos que si las hacemos desganados. Que encontraran su forma de estudiar, porque la que nos vale a unos no tiene por qué valer a todos: el lugar, el ambiente tranquilo, los colorines para subrayar o los esquemas bien hechos parecen tontadas pero que a mí me funcionaban. Que sean constantes, que al final las cosas que nos proponemos se consiguen, pero que hay que esforzarse un poco para conseguirlas. Ninguno somos igual, unos somos más hábiles en unas cosas y otros en otras, unos tenemos un tipo de destrezas, habilidades y otros de otras (y por suerte esto es algo que cada vez se entiende más en las aulas). A mí me decían que tenía “la suerte” de que se me daban bien los estudios, llámalo suerte o como quieras, pero sí que es cierto que no me costaba mucho entender las cosas y aprenderlas; así admiro muchísimo a la gente que le cuesta un poco más, pero que gracias a su constancia y trabajo diario y sobre todo a que no se desanima y no se rinde, van bien en sus estudios.

– ¿Qué es lo que más te ha costado en este camino hasta el primer premio nacional?¿Y lo que menos?

– Yo soy de las que piensa que hay que hacer bien lo que toca en cada momento, cuando toda divertirse, divertirse; si hay que salir por ahí con los amigos, salir y desconectar; pero siempre consciente de que si toca estudiar, hay que centrarse en estudiar. Por supuesto que cuesta, cuando te proponen un plan mejor o llegan las navidades y tienes que ponerte a estudiar (los exámenes en la universidad son en enero), pero como al que le cuesta ir a trabajar después de vacaciones aunque sabe que lo tiene que hacer: es su responsabilidad. Pero la compañía de mis amigos de la universidad, el apoyo que nos dábamos, compartíamos apuntes, nos explicábamos las cosas que no entendíamos, íbamos juntas a la biblioteca, las anécdotas y las risas de las pausas… son cosas que han hecho que estudiar para los exámenes se hiciera menos duro.

– ¿Quiénes han sido fundamentales para ti todo este tiempo?

– Mi familia ha sido muy importante y desde pequeñita han estado pendientes de mí, escuchándome y apoyándome en mis decisiones. Sé que para mis padres los estudios son muy importantes y que es a ellos a quienes más ilusión les hace este reconocimiento (y es en parte suyo porque si soy lo que soy es gracias a ellos). Y ya durante la carrera también mis amigas de la carrera y de fuera, con las que estudiaba y también desconectaba, y mi novio, que me animaba a esforzarme un poquito más.

– ¿Tienes alguna expectativa laboral inmediata?

– Desde que terminé la carrera estoy trabajando en un laboratorio de la Universidad de Zaragoza haciendo el doctorado. Conseguí una beca gracias en gran parte a mis notas (en investigación se valora mucho el expediente). Estoy en la recta final del doctorado y cuando termine se me plantea la cuestión de hacia donde encaminar mi carrera profesional, pero no hay nada decidido.

– ¿Te gustaría dedicarte a la docencia?

– No lo descarto. Durante la carrera estuve dando clases particulares y al estar trabajando en la universidad, he tenido la posibilidad de dar clases prácticas y la experiencia me ha resultado muy enriquecedora. Me gusta compartir mis conocimientos y mi experiencia con los demás. Creo que tenemos que cuidar y acompañar a nuestros niños y adolescentes en su formación, no sólo académica o de conocimientos sino también en su formación como personas con valores y capacidad crítica, para que adquieran las herramientas necesarias para convivir en un mundo que cambia tan rápidamente.

Agradecemos a Amaya que haya compartido con nosotros sus experiencias, así como sus recuerdos del Colegio. Esperamos que su ejemplo sea motivador para nuestros alumnos.

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