|
Las Josefinas, como cariñosamente se nos llama a las Hijas de san José en Zaragoza, llegamos a esta ciudad el día 19 de octubre de 1942.
La Comunidad se instaló, primero, en la Avenida de Madrid nº 89, 2º piso; el día 8 de septiembre de 1943 la Congregación adquirió para las Hnas. un piso en la C/ Eslava nº 14 y en el año 1944 pasaron a habitar una casa grande de la Diócesis en la C/ Jardines hasta que urgidas por el Sr. Arzobispo, que necesitaba aquella estancia para otros fines, la tuvieron que dejar. |
Con gran esfuerzo y muy de prisa la Congregación adquirió un solar de 6.000 metros cuadrados, situado entre la C/ Duquesa de Villahermosa y la C/ Unceta.
La intención era construir un hermoso Colegio para poder responder al objetivo principal que, desde su llegada, les había propuesto el Sr Arzobispo y que era educar la niñez del Barrio de Delicias. Las Hnas tuvieron muy claro desde el principio que a ese objetivo iban a responder desde la misión específica de la Congregación: vivir los valores de Nazaret, santificarse en el trabajo, transmitir los valores de Nazaret en la educación, orientando la misma a los hijos de los trabajadores y enseñándoles a realizar muy bien el trabajo y a crear en él fraternidad.
Tuvieron muy presente que cada Comunidad Josefina, en el deseo y la intención del Fundador, el P. Francisco Javier Butinyá, era hacer presente el Taller de Nazaret.
Algunas Hermanas realizaban también labores, sobre todo bordado, las vendían y colaboraban al sustento y mantenimiento de la casa, manteniendo vivo ese espíritu de trabajo que desde los orígenes distinguió a la Congregación: Nosotras, dirá la Fundadora M. Isabel de Maranges, nos ganamos la vida trabajando.
Debían de salir muy pronto de la C/ Jardines, donde ya contaban con un número bastante significativo de alumnas. No se podía perder un momento. Nuestras Hermanas no tenían medios pero contaron con el apoyo económico de todas las Comunidades para poder emprender la obra y con la cercanía y orientación de las Superioras de la Congregación para llevarla a cabo.
Se comenzaron las obras el 5 de enero de 1959 y el 31 de agosto de 1960, se trasladaba la Comunidad, aunque sólo una parte muy reducida del edificio podía ser habitada.
La construcción era de mucha envergadura, como hoy lo podemos constatar y las Hnas aún contando con la ayuda de las Comunidades tuvieron que experimentar muchas angustias y privaciones para poder afrontar algunas situaciones y momentos difíciles.
En los escritos de las Primeras Hermanas podemos descubrir la buena acogida, el cariño y la valoración que las gentes del barrio Delicias han dispensado a las Josefinas.
A la vez que se realizaban las obras, se iban admitiendo nuevos alumnos y veían cómo el pequeño Taller iba creciendo.
En las últimas décadas la Congregación ha sentido una fuerte llamada a recuperar la frescura carismática del Taller, del espíritu cooperativista que el Fundador quería para que todos los trabajadores de nuestras obras participaran de forma activa. Desde esa llamada se transformó el Colegio “Hijas de San José” en la Cooperativa de Enseñanza “Hijas de San José” que hoy la formamos treinta socios entre profesores y personal de servicios.
Un Consejo Rector, formado por seis personas socias de la cooperativa, lleva la gestión de la misma tomando las decisiones y marcando las pautas que llevan a mantener vivo el espíritu del Taller y a educar desde los valores de Nazaret.
|