MARGA PÉREZ MELÉNDEZ, ANTIGUA ALUMNA DE NUESTRO COLEGIO, “ZARAGOZANA EJEMPLAR 2014”

Marga Pérez, antigua alumna de nuestro centro, ha sido distinguida con el nombramiento de Zaragozana Ejemplar por su labor como Coordinadora de Voluntariado en el Hospital San Juan de Dios de Zaragoza.

En primer lugar, queremos felicitarte por el premio y también agradecerte que nos dediques tu tiempo.

–       ¿Cuándo recibiste la noticia de tu propuesta para la distinción?

–     Recibí la noticia tres días antes. Estaba en una reunión y recibí una llamada. La Unión Vecinal Cesaraugusta, a través del Consejo de la Ciudad  quería presentar mi candidatura para la distinción de Zaragozanos Ejemplares y me llamaban para pedir mi consentimiento. Yo ya me olvidé del tema y no le di más importancia. Pero a las diez de la noche me llamaron de El Heraldo de Aragón para felicitarme. Me quedé muy sorprendida.

–       ¿Cuál fue tu reacción?

–       No me lo creía… Hice varias llamadas. Sentí mucha emoción. Me parecía una noticia increíble.

–       ¿Podrías explicarnos en qué consiste tu trabajo? ¿Y la de los voluntarios del hospital?

–     Soy trabajadora social. Después de terminar estos estudios, realicé un Máster en Gerontología Social. Después en el hospital cursé un postgrado específico, Coordinación de Voluntariado Socio-sanitario en la Universidad de Barcelona. Mi trabajo consiste en coordinar el equipo de Voluntarios del Hospital San Juan de Dios: selección de las personas que quieren realizar esta labor, acogida, facilitarles su incorporación… También formarlos y hacer un seguimiento de su trabajo. Trabajo en equipo con el resto de profesionales del hospital. También debo detectar posibles problemas en los pacientes y comunicarlos al resto del personal asistencial y de esa manera trabajar en equipo para encontrar la manera más efectiva de intervención. Además, coordino la Obra Social y los proyectos solidarios. Por último, hay que hacer una evaluación de todo lo que se lleva a cabo en esta tarea social. También formo parte del Comité de Bioética Asistencial.

–       ¿Cuál es la parte más gratificante de tu trabajo? ¿Y la más dura?

–     Lo que aprendo de los voluntarios. Sus historias de vida, sus motivaciones para querer hacer esta tarea… También ver cómo pacientes en situación de desamparo, de soledad…tienen ese apoyo humano. La parte más dura es conocer situaciones reales de pacientes, conocer vidas tan duras y difíciles…y también los fallecimientos. Es un trabajo en el que hay una gran implicación emocional, requiere un alto nivel de empatía…A pesar de que debe prevalecer la profesionalidad, el lado humano siempre está ahí.

Destacamos la importancia del premio, porque supone un reconocimiento a la gran labor, muchas veces silenciosa y desconocida, del voluntariado.

Tu premio reconoce el esfuerzo, las tareas cotidianas, a veces invisibles, la generosidad… Es el reconocimiento a la importancia de lo que no es casi nunca noticia, pero que es fundamental en la vida cotidiana: el apoyo a las personas.

–       ¿Crees que está reconocido socialmente?

–     Sí, cada vez más. En este sentido, los reconocimientos son muy importantes, porque recompensan a una labor callada, sin protagonismo…Pero sí que creo que está reconocida. Es un premio personal, pero, aunque sea yo la titular, representa a TODOS los voluntarios. En mi persona he visto reconocida esa tarea.

–      En estas tareas se obtiene mucho más de lo que se da… ¿Estás de acuerdo?

–      Totalmente. Las razones del voluntario pueden ser diversas y parecer difíciles de entender, pero todos coinciden en que reciben más de lo que dan. Personalmente, yo he aprendido más de los voluntarios de lo que he enseñado.

Ahora que nos has explicado vuestra tarea, nos gustaría que nos contaras aspectos más personales.

–       Estudiaste en este colegio, ¿Qué recuerdos conservas de él?

–     Mi hermana Merche, que ahora es profesora en el colegio y yo estudiamos aquí. Mis recuerdos  son todos muy buenos. Fueron muchos años de mi vida estudiando en el colegio .En aquella época, era un colegio solo de chicas. Aún conservo amigas de esa etapa. También recuerdo con cariño a muchas profesoras: Allanegui, Pilar Visús, la señorita Hauke, las hermanas Marín y Santolaya, la hermana Patrocinio…y a tantas otras. También tuve como profesora a Mariluz. Incluso recuerdo que un grupo de alumnas fuimos a su boda. Por cierto, estaba muy guapa…

–       ¿Crees que tu vocación solidaria se forjó ya en tu etapa escolar?

–      El ideario del cole te va impregnando y acabas llevando esos valores contigo a lo largo de tu vida. Además, ya desde pequeña yo tenía una sensibilidad especial, por ejemplo hacia los animales abandonados. Además siempre he tenido inquietudes sociales. Me rechinaban las situaciones injustas, aunque todavía no sabía cómo canalizar esos sentimientos.

–       Después de tu etapa como estudiante, ¿realizaste alguna labor de voluntariado antes de pasar a coordinar a los voluntarios Hospital San Juan de Dios?

–       Sí. A los dieciséis años entré en Cruz Roja Juventud y ya a los dieciocho, en Cruz Roja emergencias. Allí hice mis prácticas durante la carrera de Trabajo Sociales el área de Cruz Roja Inmigración. También he colaborado con Cáritas en colonias urbanas. Era mi manera de actuar, mi forma de activismo social.

–       ¿Recuerdas realizar actividades solidarias en el centro, como ahora, que celebramos la semana solidaria?

–       Sí, aunque eran actividades puntuales, menos estructuradas. No había semana de la solidaridad, pero sí teníamos charlas, la recogida de alimentos… En cualquier caso, siempre desde el cole se nos inculcó la solidaridad y la sensibilidad hacia los problemas de la sociedad. Con Hijas de San José estuve en Guatemala, en una comunidad en Ciudad Peronia, un barrio marginal. Las hermanas se ocupaban de la formación de las mujeres. Yo tenía entonces veinticuatro años y colaboré en el ámbito sanitario, aunque también ofrecí apoyo académico a los niños. Me chocó mucho que pusimos un cartel anunciando que se daban clases gratuitas y acudieron muchísimos niños… ¡Qué ganas de aprender! Y sin el empuje de los padres… Había un nivel de pobreza muy elevado y sin embargo su preocupación era aprender. Una experiencia así te cambia. Aprendí más en el mes que estuve que durante toda la carrera de Trabajo social.

–      ¿Conoces las actividades que en Navidad se proponen en el cole? ¿Cuál te ha gustado más?

–     Sí, claro. Mi hijo Mario estudia en el cole también, así que las conozco de primera mano.  Me gusta la manera de implicar personalmente a los chicos: llevar la comida, sí, pero también visitar el Refugio, por ejemplo. Sacar a los chicos fuera del centro, para que conozcan la realidad de primera mano. Recuerdo que el curso pasado hicieron una visita al hospital en el que trabajo. Está muy bien que se impliquen.

–       ¿Qué otras actividades propondrías realizar a los chicos para promover la solidaridad?

–      Que sigan con esa implicación durante todo el curso: es fundamental. Yo propondría  a que participaran en el programa Escuela Amiga, un programa del hospital San Juan de Dios. Es una experiencia puntual de voluntariado, por ejemplo, vienen tres o cuatro días alo largo de un mes, acompañados de voluntarios veteranos. También pueden participar en algunos de los programas de Cruz Roja.

–        Para terminar, nos gustaría que nos propusieras un lema que invitara a nuestros alumnos ser solidarios y practicar el voluntariado en un futuro.

–        “Ten el valor de cambiarlo”. Propongo este lema porque no podemos estar ciegos ante las injusticias. Pero no nos podemos quedar solo en la queja y en la denuncia. Debemos implicarnos. Es lo que hace falta hoy en día, querer cambiar las cosas y hacer labores que contribuyan a ese cambio. En este sentido es fundamental que los padres tengan también esa conciencia de la realidad y que sepan infundir en sus hijos la necesidad de que todos debemos colaborar para  mejorarla. También, por supuesto, seguir esa labor en el colegio, tal y como se hace. Los valores se forjan tanto en el colegio como en  la familia.  Así es como conseguiremos una sociedad más justa.

Muchas gracias, Marga. Por la entrevista y por transmitirnos la conciencia de que no solo vale protestar ante las injusticias, de que el primer paso para resolverlas es entrar en acción. Y de nuevo, felicidades por ese reconocimiento que premia al trabajo discreto, a veces desconocido, pero tan importante, de todos los voluntarios.

 

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